ambiente exhaltado de profundo éxtasis que está presente aquí conmigo, que empala mis oídos y me acompaña sin que me dé cuenta en mi regazo, callado, cómodo y y entusiasmado como que ya viene llegando aquél día soleado que ambos esperamos tanto y que no llega, y no llega y no llega, sé que está aquí, como espíritu colgado de la percha de un ropero con olor a naftalina, presente siempre en su ámbito de existencia narcótica asesina de polillas, pero hoy no me dá esa sensación de elixir erótico como de Santo Grial, que me dá todos aquellos días en donde no espero nada mucho de la vida que llevo, sino menos que respirar, poder usar mis ojos para observar, mi cabeza para reflexionar, para encontrar un oasis perdido y seco porsupuesto, ya que el agua se fue y la tierra se resquebrajó con mi falta de poderío para decir "Sí". Estoy y soy como volando entremedio de las nubes, tratando de alcanzar máxima altitud para no percibir turbulencias y alejarme del peligro inminente de caer en una foza de seda negra. Hay espacio hoy para pensar, y no pensar tanto sobre ese espacio, que la hora se me vá muy rápido, que no ves el reloj hasta cuando estás en frente de un papel en blanco, con lápiz en mano y ahí te quedas, igual de blanco que el papel que te enfrenta, que piensas que trazar, que si tu futuro o una simple línea que se conecta con un punto y un color, o ambas, porque quizás ambas son parte de un camino que me llevará a algo que todavía desconozco pero amo con pasión, como esos encuentros furtivos de una noche que ocurren cada cierto tiempo, sin pensarlo, sólo hacerlo.
Qué se supone que debería hacer? Levantar mi pesado trasero de esta silla de madera y navegar mi deseo? Si, claro, si me levanto de esta maldita silla, lo unico que voy a lograr es posar mi trasero en una de sus altas hermanas de piernas de hierro y vientre acolchado, con una botella de cerveza en la mano y tragando humo mezclado con cebada mezclada con perfume barato, incesantemente hasta perder y pedir la siguiente, y la que viene, y la que le sigue a la siguiente de la que viene después de la primera y de seguro me voy a pasar la noche entre alcohol, cigarrillos y miradas perdidas hacia las personas que andan por allí, divirtiéndose en su complejo sistema binominal de aventuras incesantes, a lo que yo por consiguiente en casa llamaba simplemente "realidad".
Suena como un desafío, já, que idiota suena aquello, de sólo pensar en esa palabra "desafío", imaginate esto, llamar a la realidad un desafio, es como sentir que mover un dedo sea un logro o que comer sea como colonizar un nuevo continente, que estúpido e infantil encuentro todo eso, pero al fin y al cabo, cometeré infanticidio con estupidez para poder sacarme a mí mismo de este nulo universo límbico al cual me he auto-sometido.
Creo que después de todo atragantarse con humo, alcohol y perfume barato no suena nada de mal. Esa busqueda me vá a dar un momento para pensar y ese momento que voy a buscar me vá a dar ese tiempo para pensar o por lo menos algo de aquello, aunque no logre atar los cabos sueltos, que son como millones, que andan por ahi botaditos como migas de pan dentro de un pato en una laguna verde azahar.
0 comentarios:
Publicar un comentario