convulsión
































convulsión

pájaros revueltos en una red sísmica, ocultan el sol
el día se vuelve nibelungo y la siesta tendrá que esperar
pastizales alumbran los pies y las uñas negras como sombrero de suciedad
salimos en busqueda de auroras boreales, no las conocíamos
las confundimos con aquellos lázaros benevolentes que guíaban molinos
y el viento que nos azotó con fuerza, nos arrancó la ropa a jirones
las manadas nos distraían, nos llevaban por un sendero equivocado
y comíamos carroña, piedras y nuestros propios cuerpos
ya no quedaba nada, en nuestro invierno nuclear
no nos dímos cuenta, sólo un disparo al aire nos hizo recapacitar
con la boca llena de carne, miré hacia el horizonte iluminado por llamas humanas
y el fuego me quemó las pestañas
me detuve, os miré y azotado por la vergüenza cojí un taburete de 3 piernas y media
arrastrando los pies resonaba mi sentencia en los cielos
y las tripas eran mi guadaña
y en el brazo expuesto de un árbol fui testigo de mi verdugo silencioso
y atado al cuello me solté
tiritando, sin lograr zafarme
el final llegó en segundos y la baba corrió y la sangre se rebeló
y en segundos los campos se bañaron de flores

callecita madrigal



















Callecita Madrigal


Rondando de noche en los campos
Me come una clara ansiedad

Se siente el beso del manco
Con zancos me voy a alta mar
Me pierdo sin saber donde ando

Me encuentro sin mas allá
Me rompen los huesos de llanto
Gritando hasta el punto final
Pataleando las piernas de espanto
Me quitan lo que no hay que quitar
Sangrando me muerdo los labios
Arrastrando sin aullar
Me parte de pena el asombre

De aquellos que no han de ayudar
Al pobre que no se esconde
Bajando a penas por la ciudad
Bailando muerto y noble

Ríendo sin razonar

Respiro mi último sobre

Para dormitar la eternidad

Rompiendo mi ultimo cofre

Me voy para cobrar

Y con ese último mal

Allá donde no hay más reproche
Me voy para soñar

hide & seek

































Relevo

Nos sentabamos arriba del mundo, y nada nos importó.
Mirabamos la luna, dándole las gracias, mandandole dulces besos con silbidos de destinos infinito.
La luna nunca nos respondió, miró indiferente y se volvió y quedó dormida, sin mirarnos, en su cama de terciopelo negro, bañada en perlas parpadeantes.
Pero no nos importó, seguíamos sentados arriba.
Me miraste sin avisar y la tierra comenzó otra vez a rotar
Yo sólo miré hacia abajo, seguro de que me mirabas.
Y tomé al Sol por sorpresa, lo envolví en galaxias colorido imposible y dije con pequeña voz: "Toma, para tí"
No volviste a sonreír. Te mordías los Labios
Y acurrucados como cuncunas comenzamos a rodar.
La tierra tembló, y entonces nos dimos cuenta que el pasto ya humedecía.
Ya era hora. Nos encandilábamos.
Volviste a sonreír, y las olas rompieron aquellos castillos movedizos de arena.
El mar comenzó a agitarse, incontrolable fuerza tuya.
Los bosques se abrieron, en pedazos y astillas, dándole el paso a tus dedos.
Y tus dedos me señalaron el camino.
Tus labios de débil carmesí, me indicaban que el alba ya llegaba.
No te dije palabras.
Sólo sonreí, sin mirar te tomé seguro de ambas manos.
Y te solté
Caíste de pie sin hacer ruido alguno
Y aspiré el poco aire que restaba.
Y sin mirarte me lanzé indiscreto.
Ya no había más Luna insatisfecha.
Ni rugidos de oleaje malhumorado.
Sólos ahogándonos bajo misterios y girasoles.
Y dormidos, con nuestros labios nos despedimos.


-------------------------------------------------

Relief

We sat on top of the world, and nothing mattered.
We looked at the moon, grateful, commanding whistles sweet kisses with infinite destinations.
The moon never answered us, looking indifferent just turned and fell asleep, in its black velvet bed, bathed in flashing beads.
But we did not care, we were still sitting up there.
You looked at me without warning and the earth began to rotate again
I just looked down, sure that you were looking back at me.
And I took the sun by surprise , wrapped it in colourful impossible galaxies and with a little voice I said, "Here, this is for you"
You were not smiling anymore, but biting your lips.
And curled up like caterpillars we began to roll.
The earth shook, and then we realized that the grass was allready moist.
It was time. The light dazzled us.
You smiled again, and waves broke those shifting sand castles.
The sea began to stir, uncontrollable force of yours.
The forests cracked open, and splinters apart, giving way to your fingers.
And your fingers the way I said.
Your weak crimson lips, told me that the dawn will come.
I told you no words.
Only smiled, without looking I took you by both hands.
And let go
You fell on your feet noiselessly
And I sucked in the little air that remained.
And wihout looking, threw myself indiscreet.
There was no unsatisfied Moon.
Neither waves roaring angrily.
Drowning ourselves in mysteries and sunflowers.
And sleeping, with our lips we said goodbye.


ce que l'on s'aime































Aquí me siento, luego de mucho tiempo, y como he dicho, tiempo que parece una eternidad, escuchando un disco rayado, digital, viendo imagenes que pasan a través de mis párpados medianamente entrecerrados por la luz de la primavera. Suena bien, suena exquisito, suena cómo néctar para aquellos que mantienen sus oídos y corazones cerrados bajo 11 llaves, para las cuales no hay cerrojo alguno. Mucho tiempo, granos de arena que juntos hacen del reloj, lo que la vida lo hace quien la vive, y siguen cayendo los granos uno encima del otro, tal cual mis experiencias se van acumulando como trapos sucios luego de una gran fiesta. Se acumulan, se convierten en pirámides inmóviles las cuales son imposibles de sujetarse por su propio peso, ni por mi propia fuerza, ni si quiera un centímetro, no hay fuerza para aquello, no hay razón tampoco, y aquello; aquella razón que me infecta, no deja de pulular indiscreta en mi cerebro, como un hematoma que se expande sobre tu piel, sin poder escapar de aquella amarilla venganza. Es una eternidad la que llevo escuchando aquellas mismas canciones, que todos los días me dan un poco de ese despertar que tanto necesito, y es absurdo, porque antes la música era suficiente, y ahora, ahora, en este momento y desde muchos momentos en este pasado inmediato, la música nisiquiera es suficiente, para despertar, necesito un rayo, un relámpago incandecente, porque ya no necesito despertar, necesito un exorcismo, una excursión fuera de la tierra, una señal que me haga rehabilitar, volver a ser quien fuera en algún momento de mi corta y patética historia, pero esa señal no viene, y si viene, se vá, como un columpio de aquellos.

Esa señal la he tenido, sin duda alguna, y la he perdido o desaprovechado o sólamente dejado flotar frente a mí, sin atreverme a atraparla entre mis manos, me la han quitado de las manos, la he encontrado en lugares donde era imposible encontrarla, me la tope en el camino, pero aquella luciérnaga se desparramo como arena y barro entre mis manos, por mi culpa, como dicen en aquella reseña bíblica religiosa de la que tanto me acuerdo, que me recuerda tanto a mi padre, que dice así; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. No espero nada de Dios, ya que Dios no existe, tampoco espero recibir aquella señal de la gente que me rodea, porque parece que no existieran, ni yo para ellos, sé que esa señal está, la tengo, guardada en algún bolsillo de algún pantalón que alguna vez usé.

No hay nada más que aquello, la incapacidad del ser, la influencia del ser sobre sí mismo, la auto lobotomia frontal, que aunque parezca peligroso es la única manera de vencer aquellas tragedias, aquellos retos y ciertas flores que se te arrancan del pecho. Pararse, mirarse con vergüenza en el espejo y decirse "Aquí estoy, aquí y allí estuve, fue real, pero parece un sueño, y más que sueño una pesadilla y ahora no queda más que bajar la cabeza y avergonzarse de uno mismo" Y si tuviera cola, la cola se me estaría enredando en un nudo gargantual, de explorador y marinero, por décimaquinta vez. Una vergüenza de aquellas, de esas con las que aprendes, y también pierdes. La señal sigue iluminando en el horizonte, en aquél que como ilusioria atracción o espejismo dromedario, aparece, desaparece, a mitades, a cuartos, a cientos por cientos. Lo alcanzas y te dás cuenta que no está, ya no hay nada, y miras otra vez hacia el frente y ahí está, burlándose de tí, y te dás otro segundo, tercero, décimonoveno aire y empiezas a correr otra vez.

Idiota.

destila el cariño, que de a poco se diluye
































y el rujido de un vinilo poco cargado de emociones me despertó de golpe, creo que era algo que sonaba casi como Dupree, pero no, no era Dupree, aquélla joya la vendí para comprarle las medicinas a tu rata, tú y ese roedor que pasa posado de hombro en hombro , que sigue roiendo mis libros de poesía Árabe y se sigue cagando en las pocos fotos que quedan de mí y mi hermana, me pregunto hasta cuando me obligarán a aguantar tanta estupidez. La aguja salpicó e hizo que el sonido comenzara de a poco a irritarme, tratando de evadirlo y dar fin a aquella hermosa tortura lanzaste el tren de madera de juguete que todavía guardas desde aquellos tiempos donde tu bisabuelo (del que casi no tienes memoria y que yo tampoco alcanzé a conocer) vivía junto a tu familia en aquella casona gigante de la esquina, que yo siempre comparaba con un barco hundido, donde cada uno de los miembros de tu familia bajaba a las profundidades de la cocina, evadiendo arrecifes de coral, en busca de tesoros como de pirata, con sus escafandras bien puestas a la hora de la cena.

Divagando me encontré, sobre esa insignificante rebanada de tu historia cuando me doy cuenta que estoy encerrado en el mismo cuarto mal iluminado y el olor de los trapos grasientos que usas como servilletas me sirve para despertar súbitamente, nauseabundo, sólo para darme cuenta que a penas puedo mirar a través de las rejillas que me separan de la neblina tiesa que abarca la ciudad desde temprano en la mañana, y aún no se disipa, aquella niebla se parece mucho al polvo que revolotea dentro de la única habitación que logramos rentar de momento, es bastante deprimente ver que corre el minutero y poder ver la suciedad, pero ya que no podemos ventilar muy seguido, se ha vuelto al menos encantador y algo romántico ver aquellas ínfimas pelusas pelear por un espacio en la poca luz que se deja ver.

Te dije que me dejaras hablar, que escucharas primero lo que tengo que decir, pero te rehusas a ponerme atención, te vas a un mundo donde sólo existen tu rata tu y la polilla que se posa en la ampolleta de tu habitación, que porsupuesto titila, porque nada funciona realmente bien en esta casita de muñecos, la vibración hace que aquellas hermosas alas de aquél mosaico alado se alzen en excitación palpitante y suelten ese polvillo que tanto me desagrada, que me dá escalofríos pero que a tí te dá igual, te parece gustar la mugre y la suciedad, la encuentras hermosa y apacible, sinceramente creo que yo también me estoy empezando a contagiar de aquella asquerosa pero dulce pretensión. Y no logré disuadirte de tu envoltorio color mazapán, así que no creo volver a intentar discutir aquello, mejor te dejo sólo, o acompañado por tu amiga, la polilla, quizás luego de que vuelva de la feria, la polilla se digne a abandonar nuestros aposentos para que te logres concentrar en lo que mañana será el comienzo de nuestra revolución.
































ambiente exhaltado de profundo éxtasis que está presente aquí conmigo, que empala mis oídos y me acompaña sin que me dé cuenta en mi regazo, callado, cómodo y y entusiasmado como que ya viene llegando aquél día soleado que ambos esperamos tanto y que no llega, y no llega y no llega, sé que está aquí, como espíritu colgado de la percha de un ropero con olor a naftalina, presente siempre en su ámbito de existencia narcótica asesina de polillas, pero hoy no me dá esa sensación de elixir erótico como de Santo Grial, que me dá todos aquellos días en donde no espero nada mucho de la vida que llevo, sino menos que respirar, poder usar mis ojos para observar, mi cabeza para reflexionar, para encontrar un oasis perdido y seco porsupuesto, ya que el agua se fue y la tierra se resquebrajó con mi falta de poderío para decir "Sí". Estoy y soy como volando entremedio de las nubes, tratando de alcanzar máxima altitud para no percibir turbulencias y alejarme del peligro inminente de caer en una foza de seda negra. Hay espacio hoy para pensar, y no pensar tanto sobre ese espacio, que la hora se me vá muy rápido, que no ves el reloj hasta cuando estás en frente de un papel en blanco, con lápiz en mano y ahí te quedas, igual de blanco que el papel que te enfrenta, que piensas que trazar, que si tu futuro o una simple línea que se conecta con un punto y un color, o ambas, porque quizás ambas son parte de un camino que me llevará a algo que todavía desconozco pero amo con pasión, como esos encuentros furtivos de una noche que ocurren cada cierto tiempo, sin pensarlo, sólo hacerlo.

Qué se supone que debería hacer? Levantar mi pesado trasero de esta silla de madera y navegar mi deseo? Si, claro, si me levanto de esta maldita silla, lo unico que voy a lograr es posar mi trasero en una de sus altas hermanas de piernas de hierro y vientre acolchado, con una botella de cerveza en la mano y tragando humo mezclado con cebada mezclada con perfume barato, incesantemente hasta perder y pedir la siguiente, y la que viene, y la que le sigue a la siguiente de la que viene después de la primera y de seguro me voy a pasar la noche entre alcohol, cigarrillos y miradas perdidas hacia las personas que andan por allí, divirtiéndose en su complejo sistema binominal de aventuras incesantes, a lo que yo por consiguiente en casa llamaba simplemente "realidad".

Suena como un desafío, já, que idiota suena aquello, de sólo pensar en esa palabra "desafío", imaginate esto, llamar a la realidad un desafio, es como sentir que mover un dedo sea un logro o que comer sea como colonizar un nuevo continente, que estúpido e infantil encuentro todo eso, pero al fin y al cabo, cometeré infanticidio con estupidez para poder sacarme a mí mismo de este nulo universo límbico al cual me he auto-sometido.

Creo que después de todo atragantarse con humo, alcohol y perfume barato no suena nada de mal. Esa busqueda me vá a dar un momento para pensar y ese momento que voy a buscar me vá a dar ese tiempo para pensar o por lo menos algo de aquello, aunque no logre atar los cabos sueltos, que son como millones, que andan por ahi botaditos como migas de pan dentro de un pato en una laguna verde azahar.






























y todo se fue al carajo, ahi por donde habitan ciertos recovecos, cronopios, ruiditos y piruletas voluminosas bajo sombrillitas y papelitos rojo crayola. Siento la necesidad de buscar entre el papeleo desastroso dentro de la caverna reptante donde habitaba hasta ayer, porque entre todo este puto desastre y el maldito hielo no puedo nisiquiera encontrar mi propia cabeza, que se fue rodando ahí, bajo una colina de colillas de Gauloises y envoltorios de eucalípticos dulces, y luego perdí mis ojos y fueron a parar queseyó donde, quizás dentro de una tasa de té que ha sido usada más veces de las que un físico nuclear podría contar. Y para remate cajas de remedios se amontonan enfrente a libros que se amontonan debajo del polvo que se amontona bajo mi cabeza, donde se amontonan putas ideas que no puedo destapar porque no tengo nisiquiera un mísero abre-ideas.

Y las peluzas que se acumulan dentro de mis zapatillas que se acumulan dentro de un mueble, que se acumula dentro de una acumulación estática de caos y supremacía anárquica, me molestan, porque no me dejan ocupar el único lápiz que tanto necesito para trabajar, que se le acaba la tinta, se le vá la punta y ya no dibuja, y tengo que volver a conectar la máquina para cargarla, suena como si fuera una broma pero en realidad está lejos de serlo, me irrita tanto que hoy pareciera que todas las personas a las que alguna vez hice algo malo me estuvieran pateando el culo con botas de invierno.

Al carajo se fue todo pero desde el carajo mismo ordeno el circulito chiquito donde revoloteo como pájaro guacamayo.
top